La justicia rusa ha reconocido la decisión del gobierno ruso relativa a la inscripción de la ONG Memorial en el registro de agentes extranjeros. Pese a su carácter de organización rusa el gobierno de Vladimir Putin considera de forma un tanto excéntrica a Memorial como una organización extranjera, con lo cuál de ahora en adelante quedará desprovista del nivel de protección y de recursos que disponen otras ONG que en cambio si son consideradas rusas simplemente porque el gobierno ruso las considera de su agrado. Memorial es una organización cuyo trabajo consiste en preservar y defender la memoria de las víctimas de la dictadura totalitaria soviética por lo que su carácter ruso es absolutamente indudable. De esta forma queda claro que Memorial está siendo víctima de una persecución por parte del gobierno de Vladimir Putin, quien en su acoso contra esta organización se está situando contra las víctimas de un régimen que fue derribado por los rusos en 1992. Este hecho no es nada extraño pues estuvo a sueldo del mismo como espía del KGB. La defensa y la preservación de las víctimas del régimen comunista no tendría que significar estar en contra del actual gobierno, pero Putin no lo considera así por lo que hay que considerar su actitud como nostálgica del régimen soviético hacia el que pretende retroceder conduciendo a la desaparición a organizaciones como Memorial y con ello a la sociedad civil rusa, a toda organización que considera contraria hacia sus intereses. Ahora la única posibilidad que le queda a Memorial para conservar su estatus presente es un veredicto favorable del Tribunal Constitucional ruso e incluso el socorridísimo recurso que supone el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en la Rusia de Putin, una Rusia que pese a ser formalmente aun una democracia avanza imparablemente hacia la dictadura.
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