miércoles, 14 de diciembre de 2016

Norilsk: la perpetuación de las lacras soviéticas

Nieve negra en Norilsk cuna del 50% de la producción
mundial de paladio y lacra del sovietismo 
Bañada por el Océano Ártico en el extremo norte de Rusia se halla la ciudad de Norilsk que es la ciudad más norteña de Rusia. La dureza es la principal divisa de una urbe rodeada por hielo en la que la tierra es absolutamente improductiva precisando de importar sus alimentos por avión simplemente porque por tierra no llegarían y el clima alcanza temperaturas límites para la supervivencia humana de hasta cincuenta grados negativos en invierno además de ser fruto de la esclavitud de seres humanos prisioneros y esclavizados por Stalin en 1935 en el marco del GULAG. Pese a la inhumanidad del lugar una importante concentración humana de 170.000 personas viven en él resistiendo a su dureza alrededor de la importante industria minerometalúrgica asentada sobre uno de los mayores yacimientos mundiales de níquel que a su vez fuente de una de las mayores fortunas de Rusia, pero también de uno de los ambientes más contaminados del país reproduciendo y perpetuando una de las mayores lacras de la historia de Rusia: la insensibilidad hacia el medio ambiente. Además junto a la desconsideración hacia el medio ambiente Norilsk también reproduce otras lacras del pasado soviético como su carácter de zona prohibida para los visitantes extranjeros, a excepción de los bielorrusos que bajo el régimen afín de Alexander Lukashenko son los únicos con estómago para soportar la sordidez de la Rusia de Vladimir Putin completamente alejada de las formas de vida ilustradas que dotan de armonía y sentido a la vida del ser humano. 


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